Alinear qué se evalúa con qué se aprende
Los criterios dicen qué evaluar; los saberes, qué enseñar. En demasiadas programaciones nunca se miran entre sí, y el resultado es evaluar una cosa habiendo enseñado otra. Repartir criterios por saberes es coser esa costura.
Competencias específicas, criterios de evaluación y saberes básicos son piezas distintas que deben articularse.
La norma advierte que no existe una vinculación unívoca entre criterios y saberes: hay flexibilidad para conectarlos.
Biggs (1996): objetivos, actividades y evaluación deben apuntar al mismo aprendizaje.
Wiggins y McTighe (2005): partir de las evidencias deseadas para decidir después las actividades.
Comprobar que ningún saber queda sin evaluar y ningún criterio sin contenido que lo sostenga.
Que lo que se enseña, lo que se hace y lo que se evalúa apunten al mismo aprendizaje es el núcleo del alineamiento constructivo de Biggs (1996), operativizado por el diseño inverso de Wiggins y McTighe (2005) y anticipado por el racional clásico de Tyler (1949). La propia norma pide hacerlo sin caer en correspondencias rígidas:
No existe una vinculación unívoca y directa entre criterios de evaluación y saberes básicos: las competencias específicas se evaluarán a través de la puesta en acción de diferentes saberes.Decreto 209/2022, Región de Murcia
En AppsDocentes mantengo una relación explícita y editable entre cada criterio de evaluación y los saberes básicos que lo sustentan, con un asistente que ayuda a repartir el trabajo por saberes. La relación es flexible —un criterio puede apoyarse en varios saberes— y da coherencia a la programación, la evaluación y las situaciones de aprendizaje.